Desprendimiento de uña
Ocurren frecuentes traumatismos o hematomas subungueal en la uñas de los pies y las manos debidos a golpes, accidentes domésticos o laborales, limados muy abrasivos de las uñas con el fin de prepararlas para la fijación de las uñas postizas o al arrancar las mismas, mordiscos onicofagicos, calzados y sandalias estrechos e inadecuados o actividades deportivas entre otras.
Tratamiento
En la mayoría de los casos estos traumas no son motivo para preocuparse ya que con el tiempo tienden a desaparecer. Sin embargo el despegamiento total de la uña, la inflamación y el dolor insoportable deben ser reportados al dermatólogo, ya que pueden requerir un tratamiento especializado, el médico podriá praticar un drenaje de la sangre del hematoma para aliviar la presión y el dolor mediante una aguja. No se debe nunca extirpar del todo la uña dañada por un traumatismo, sin consultar previamente al médico. ya que un traumatismo puede ser una puerta abierta a otras infecciones. Lo más habitual es una colonización de hongos. Lo ideal es mantener la uña protegida y dejar que caiga sola. Utilizar un desinfectante tópico Pavidona, proteger la uña con una gasa fijada con esparadrapo y cambiarla a menudo, el objetivo es evitar nuevos traumatismos y infecciones. Con el tiempo la vieja uña caerá empujada por la nueva saliente (6-8 meses para uñas de la mano y 12-18 meses par uñas del pie), esto garantizara la máxima protección de la matriz ungueal y la regeneración de la uña lo más rápido posible.
Hay pocas probabilidades de que salga una uña nueva si la matriz ungueal se ha completamente dañada y si más de un año no parece que vaya a crecer. Asegurarse de que ve algún trozo por pequeño que sea de uña sana, es el único que nos puede garantizar que tendremos una uña nueva.
En la etiología ungueal, el crecimiento de la uña nueva empuja forzosamente la uña dañada y la acumulación de la sangre coagulada hacia el borde libre, y se admite que puede desaparecer en el curso de esta progresión cuando nos cortamos la uñas. Pero puede existir que la sangre coagulada se encuentra excepcionalmente atrapada en la fisura del lecho ungueal lesionado por el traumatismo y sin posibilidad de desplazarse hacia el borde libre. Pero con un tiempo mucho más largo, acabara por migrar y desaparecer. Puede existir también que después de un accidente o una extirpación, una nueva uña frágil y blanda, no puede disponer de la fuerza de crecimiento necesaria para desplazarse sobre una matriz unguéal dañada por un traumatismo o por la avulsión. En el esfuerzo producido, la uña natural tiene tendencia a curvarse sobre sí misma y toma la forma de estrias en abolladuras o líneas de Beau.
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